viernes, 23 de noviembre de 2012

Dexter T7


Después de 6 temporadas demasiado irregulares, 'Dexter' está alcanzando el éxtasis. No había visto temporada más completa desde la primera, aquella en la que muchos descubríamos con sorpresa como un asesino en serie confeso podía ser protagonista de una serie de televisión sin sentir rechazo.  De repente los roles habituales cambiaban por completo y, qué sorpresa, nos encontrábamos a la audiencia deseando la derrota de los buenos para que se librara el malo.


'Dexter' es otro ejemplo de esas teleseries sin complejos que han revolucionado el panorama televisivo estadounidense. Impensable, hace una década, encontrarse con escenas de violencia explícita, mensajes políticos de calado o desnudos integrales en series de televisión en horario de máxima audiencia. Lo ha conseguido el cable, más concretamente las cadenas que han apostado por estos productos aparentemente pensando en sus minorías, aunque hoy consigan incluso más audiencia que las series de las generalistas. 

La del forense de la policía que, además, es asesino en serie es una de esas que alcanzan el éxito desde una cadena de cable, concretamente desde Showtime. Tras 7 temporadas (esta podría ser la penúltima) el personaje principal se ha convertido en un icono generacional. Y aunque la serie ha sufrido importantes altibajos y ha aplazado hasta lo inaplazable los giros argumentales que todo el mundo estaba esperando (ese es su gran pecado) es una de mis imprescindibles. Y, encima, esta temporada lleva camino de superar a la primera del asesino del camión de hielo, a esa gran temporada que fue la del fiscal Prado, o a la del carismático asesino Trinity. 


Con la única objeción de una hermana demasiado dócil (vaya papelón el de los guionistas para abordar esta situación), todos los demás personajes y las demás piezas se han ido posicionando para crear un gran éxtasis final de temporada y, estoy convencido, procurar una última temporada muy dura para el protagonista de la mano de Laguerta. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El indignado

Me declaro muy indignado. Es un sentimiento que me enerva y me corroe por dentro. Y ya no creo que exista nadie verdaderamente capacitado para solucionar esto, del mismo modo que me cuesta encontrar alternativas a las que sumarme. Quiero movilizarme más de lo que lo hago, pero tengo la certeza de que no va a servir para nada. Me apena, pero así me siento. Menos mal que, más allá de todo lo que me indigna, están esos momenticos con los míos... Ellos son la única cosa en la que tengo cierta esperanza. Ni siquiera en mi capacidad, no creo que sea determinante, ni mucho menos...

Con toda esta mierda rodando por mi cerebro, es normal que lleve semanas escribiendo sobre las mismas cosas en los artículos del periódico La COMARCA. El título de mi columna es 'La chispa', pero creo que debería llamarla 'El indignado'. Aquí va un ejemplo:


DESGARRADOR
La crisis/estafa mostraba su cara más desgarradora con una noticia que convertía en meras tonterías los debates identitarios, las trifulcas parlamentarias o los índices monetarios y financieros. El suicidio de un ciudadano en Granada, agobiado económicamente y a pocas horas de ser despojado de su vivienda, situaba en primera plana, POR FÍN, la situación cada vez más desesperada de muchas personas que ya no pueden hacer frente a los rigores de una crisis cada vez más profunda.


La propagación de una noticia de este tipo, hasta ahora muy desapercibidas en los principales medios de comunicación, provocó que inmediatamente se conocieran otros casos parecidos. Somos testigos, cuando no protagonistas, de historias muy duras, con nombres y apellidos. Y esas imágenes y testimonios de lamentos, de lloros y temores expuestos, nos hacen ser todavía más conscientes de que la crisis es mucho más que números y reuniones al más alto nivel, que está acabando con toda una sociedad y una forma de vivir.

Quiso la casualidad que los otros protagonistas de la historia, los que hacen el papel de malos, fueran también noticia al mismo tiempo. Supimos que, hasta ahora, el 90% de las ayudas públicas contra la crisis habían ido para los bancos que ejecutan sin piedad cientos de desahucios cada mes. Ni el hecho de sobrevivir gracias a los impuestos que pagamos todos los ciudadanos ablanda los corazones de Don Dinero, que acumula en su haber casos vergonzantes, muy alejados de conceptos como la comprensión y la justicia social.

Y la mayoría de nuestros representantes políticos, mientras tanto, siguen sin saber qué es lo que tienen que hacer.  
Foto de Reuters

jueves, 18 de octubre de 2012

¿De vuelta?

Esta es una de las cosas de la que no estás del todo seguro mientras la estás haciendo. Dejé de escribir en el blog porque en mi vida encontraba menos tiempo. Digamos que, de repente, no encontraba el momento. Y no me contrariaba demasiado, por lo que entendí que ya era hora de parar.
Coincidió también esa etapa con una época de especial indignación, más o menos como la de buena parte de la sociedad. Y tampoco quería teñir por completo del blog con quejas y problemas. Ahora que la crisis ha llegado hasta mí, conviertiéndome en un parado más, tengo más tiempo. Había pensado recuperar la sana costumbre de tener un ciber espacio para plasmar mis muchos pensamientos... Pero al tiempo que escribo esto no lo acabo de tener claro... ¿Será una vuelta?. ¿O simplemente un amago?... Lo voy a pensar...

jueves, 16 de febrero de 2012

Artículo: Bilingües

Llevo meses invirtiendo parte de mi tiempo en aprender algo de francés. Esa parte, desgraciadamente, es poca, bastante menos de lo que me parece que requeriría un completo aprendizaje. Pero es lo que tiene tener que combinar el estudio con las horas y los vaivenes del trabajo que me da de comer y alguna faena más que me echo encima si, además, no quiero renunciar a mis horas básicas de ocio. Además, estoy convencido de que algo de razón tienen esos que dicen que con la edad retienes algo peor, o que existe alguna extraña condición de las genéticas particulares que hacen que unos y otros tengan más o menos facilidad para los idiomas. Y claro, no les voy a engañar, luego está lo de la tenacidad y la constancia... que igual no es mi fuerte.


Por eso miro con envidia los progresos en el inglés de mi sobrina, que ha tenido la suerte de nacer en un tiempo en el que ha calado por fin la necesidad no de aprender un idioma, sino de ser bilingüe o trilingüe. En su colegio de primaria, como en otros del territorio bajoaragonés, ya se ha implantado como norma el que la lengua extranjera no sólo se enseña y se habla en su propia asignatura, sino que es la vehicular en, al menos, una parte de ellas.

En esto si, parece que los legisladores se han puesto de acuerdo, y mira que es difícil. Más aún en esto de la educación. Ante los vaivenes constantes de la legislación, los que entran y los que salen están decididos a impulsar el bilingüismo, que en algunas comunidades como la de Aragón supone un trilingüismo efectivo.

Y puestos a dar pasos en esta dirección, ¿por qué no empezamos a pensar en la posibilidad de evitar el doblaje en los productos audiovisuales?. Empezando por los canales de los niños, o los temáticos... Esto, que ya es norma habitual en otros países, nos ayudaría a todos a ser mucho más bilingües.
 

martes, 14 de febrero de 2012

La música de 'Drive'

Me encanta la estética y los ritmos ochenteros que incorpora la interesante película 'Drive', posiblemente una de las mejores de mi año 2011 cinematográfico.
Sobre todo disfruto con sus créditos iniciales, que parecen devolvernos a una época en la que sabían hacer gran cine para todos. Es música actual, pero claramente influenciada por aquella época: 'Nightcall' del francés Kavinsky.



Esta película me recordó a grandes momentos cinematográficos en los que la música se ha quedado impregnada en mi recuerdo. Así, nunca ha podido desligar la voz de Joe Cocker y su fantástico tema de está fantástica escena de 'Riski bussines'. Una película en apariencia menor que, si, para mi siempre va a ser especial.











sábado, 11 de febrero de 2012

¿Y esa historia?


Afortunadamente el nivel de las series españolas se eleva con el desarrollo de nuestra industria audiovisual. Lo hacen con una nueva hornada de directivos televisivos que, con una formación variada e mejor informados sobre los movimientos televisivos internacionales, están cada vez más convendios tantos de la necesidad de seguir las tencencias que triunfan en el resto del mundo como de apostar por nuevos géneros y formatos a los habituales en España.

Fruto de estos atrevimientos han tenido su sitio éxitos como 'Águila Roja' o 'Tierra de Lobos' y hemos podido disfrutar de experimentos como la fantástica 'Crematorio' o la gran primera temporada de 'Acusados'. Eso si, no todo vale. Lo que está claro que la originalidad y las apuestas no son triunfadoras porque si. Y el público, cada vez más exigente, tiene muy claro cuando un guión y una historia se impone sobre una idea, es decir, cuando el desarrollo (fundamental en una serie) hace buena la primera propuesta.

Una gran serie española sustentada en una gran historia

Desgraciadamente, en España se siguen optando por lugares demasiado comunes. Y los grandes guionistas, que los hay, siguen siendo demasiado conservadores, quizá porque así se lo imponen los productores ejecutivos o los directores de las series. Y así, aparecen productos como 'Toledo' o 'La fuga', las dos propuestas de este invierno en la televisión española que, a priori, parecen condenadas a no ser un éxito. De nada me vale un innovador o ambicioso punto de inicio cuando luego las historias son las de siempre, las mismas que podrían ocurrir en cualquier época o en cualquier escenario. Porque los ropajes, o los escenarios, siguen sin ser lo más importante de las series.

Así, alucino que uno de los argumentos de una serie pretendidamente histórica en la que uno de los protagonistas es el mismísimo Rey de España, gire alrededor de una adolescente a la que obligan a casar con un señor mayor. Por supuesto, los valores de nuestra época imbuyen a las jóvenes protagonistas, que se enfrentan a sus progenitores para no casarse o ver casar a la amiga en un matrimonio de conveniencia. Como si eso pasara en realidad en el Toledo del siglo XIV, como si las mujeres de una familia musulmana no supieran su papel y no lo tuvieran asumido desde su mismo nacimiento... Aysss...

La joven musulmana respondona y el cristiano que la mira desnuda.. pufff...

Lo peor es que las historias del siglo XIV son tan interesantes, que no se entiende por qué se trasladan a ese tiempo las mismas líneas argumentales que 'Física y química'.

martes, 24 de enero de 2012

Una perogrullada

Aseguran los psicólogos y educadores que firman el estudio 'Un día en la vida de un niño', encargado por una famosa marca juguetera, que “jugar no es perder el tiempo” y que los niños “deben jugar más para alcanzar su pleno desarrollo”. Y mi primera reacción al leer tal conclusión en los periódicos es la más absoluta perplejidad. Que ya se que vivimos en una sociedad en la que los estudios de todo tipo y sus conclusiones están a la orden del día, y que muchos de estos análisis sociales responden a intereses muy concretos. Que tengo claro que, quizás, concedemos demasiada importancia al trabajo de una gente que se pasa mucho tiempo haciendo cosas que un picador en la mina podría considerar como “castillos en el aire”. Pero estas conclusiones se convierten en titular de periódicos y, como tal, adquieren relevancia social. Por eso yo me pregunto: ¿es que alguna vez alguna persona de este país había pensado que jugar es malo para los niños?.


Supongo que así será. Porque un análisis sociológico debe basarse en una realidad sociológica ¿no?. De hecho el propio estudio dice que, aunque la media de juego diario de los niños no supera las dos horas diarias, los padres tienen la sensación de que están jugando todo el día. ¿Quizá porque hacen más ruido del debido y eso al final acaba 'machacando' por muy padre o madre que uno sea?. ¿O quizá porque volcamos sobre nuestros descendientes una responsabilidad excesiva basada en nuestras propias experiencias en la vida?.

Aseguran los expertos que tal advertencia sobre los beneficios del juego, esa que a mi me parece perogrullada, responde a una realidad: la cada vez más sobrecargada agenda de los más pequeños con todo tipo de actividades formativas. ¿Estamos creando genios desde la raíz?. Y... ¿cómo será un genio sin infancia?.