martes, 20 de enero de 2015

Los tróspidos reafirman el éxito de la pseudo realidad amorosa



Se ha convertido en un género en sí mismo. Los programas de niños guapos (o “con actitud simple”) en busca de mujeres, se están reproduciendo en situaciones de todo tipo. Y ya sea como príncipes o princesas, como niños enmadrados, granjeros, o adanes y evas en paraísos, encuentran el favor de la audiencia. 


Los nuevos tróspidos y sus madres con Luján Arguelles


Casi un 14% del total se decantó por el estreno de la nueva edición de Quién quiere casarse con mi hijo, el más exitoso de los programas de este tipo. Fue en Cuatro, un canal casi especializado que está sacando réditos destacados de esta clase de productos. El de Luján Arguelles coge el relevo de Adán y Eva, que ha estado por encima de la media de audiencia de la cadena en todas sus emisiones. 


Adán y Eva ha sido todo un éxito de audiencia


Desde la primera vez que vimos algo parecido, Granjero busca esposa o incluso Confianza ciega en una joven Antena 3, este tipo de programas se han ido transformando desde la más pura telerrealidad a la pseudo realidad. Han perdido naturalidad porque, está claro, cada vez tiene más importancia el guión. Se crean argumentos dirigidos a la comedia, que utilizan todos los medios posibles para que nos riamos con la búsqueda del amor. Y funciona.


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