viernes, 30 de noviembre de 2012

Mi pariente lejano el dinosaurio


Ahora que Ariño tiene su propio dinosaurio especial, al parecer una especie única que se ha revelado a través de unos huesecicos en una mina, y que, en consecuencia, el municipio tendrá su propia subsede de Dinópolis, es el momento de recordar que este blog nació hace ya "una porrada" de años con su propio dinosaurio: el Albertosaurus Libratus.

Imagen de Research Casting International

Lo que convierte en extremadamente relevante para este blog a esta especie de dinosaurio no es su excepcionalidad, su fiereza propia de un gran depredador de unos 9 metros de altura de la familia de los tyranosaurios o su origen geográfico, que por cierto se halla en el oeste de norteamérica. No, lo que es importante aquí es que tiene mi nombre y mi apellido, y como reconoció la guía de Dinópolis el día que descubrí a mi antepasado lejano, no es habitual encontrar parientes directos de los dinosaurios desaparecidos.

Imagen de www.dinosaur-world.com

Impresiona, ¿eh?. Me lo imagino como protagonista de alguna de las escenas del Tyranosaurio Rex en la serie de películas 'Parque Jurásico', que tanto me han hecho disfrutar. Para mí, dirección magistral para el puro entretenimiento. La verdadera esencia del cine en escenas como esta en la que los velocirraptores se meten hasta la cocina.




martes, 27 de noviembre de 2012

JFK, caso abierto


El asesinato del trigésimo quinto presidente de los EE.UU., el recordado John Fitzgerald Kennedy, es posiblemente uno de los acontecimientos históricos que más han marcado mi vida. Y mira que nací 12 años después.


Imágenes de la película Zapruder. Fuente: www.35milimetros.org

No se que edad tendría cuando vi por primera vez las impactantes imágenes de la conocida como "película Zapruder", pero lo que si tengo claro es que fue antes de que la película de Oliver Stone 'JFK, caso abierto' volviera a poner de moda el magnicidio que impactó al mundo. El impacto que me produjo la terrible imagen de la explosión de la cabeza del carismático personaje fue tan grande que desde ese mismo momento me obsesioné con conocer más de aquella tragedia. 

En mis estanterías hay libros, recortes y vídeos sobre lo que ocurrió o lo que pudo ocurrir aquel 22 de noviembre de 1963 en la plaza Dealey de Dallas y, por extensión, también sobre la propia figura histórica de  un estadista que se rodeó de personas muy preparadas y lidió con alguno de los grandes acontecimientos del siglo XX en los menos de tres años que duró su presidencia. 


Aún hoy sigo devorando esos mismos documentos y buscando nuevos, para seguir intentando comprender si lo que pasó fue un simple asesinato a manos de un loco solitario o una conspiración que provocó un auténtico golpe de estado en el corazón de una de las más veteranas democracias. Y lo más curioso, es que sigo sin decantarme del todo por ninguna opción. No soy capaz de aceptar las teorías conspirativas, aunque me impresionen los muchos errores y flecos sueltos que se acumularon no sólo en Dallas aquel día, sino en toda la investigación posterior. Supongo que en esta duda continua me acompañan millones de personas que mantienen el caso vivo.

De hecho, en apenas unos días he visto dos nuevos reportajes sobre el tema. En uno en el que los protagonistas son los miembros del servicio secreto que protegían a Kennedy aquel día. En el otro, un grupo de personas organiza las condiciones precisas en las que murió el Presidente, de acuerdo a las imágenes de la "película Zapruder", para confirmar o no las conclusiones de la Comisión que investigó el magnicidio respecto al origen del disparo fatal. Este se titula 'JFK, dentro del coche objetivo'. 



Es un trabajo muy interesante, pero a mi juicio no tan concluyente como sus creadores quieren hacernos creer. Eso si, suficiente para animarme a recordar de nuevo todo el caso. Otra vez...


lunes, 26 de noviembre de 2012

Una mentira



Con al menos 74 (no tengo muy claro que es lo que piensan los 13 de ICV) de los 135 escaños del Parlamento de Cataluña en manos de partidos que apuestan por un referéndum de independencia, creo que el antetítulo de un periódico serio como es ABC (de los que no son serios como La Razón o La Gaceta ya no quiero ni hablar) es o un patinazo o, directamente, una mentira...

viernes, 23 de noviembre de 2012

Dexter T7


Después de 6 temporadas demasiado irregulares, 'Dexter' está alcanzando el éxtasis. No había visto temporada más completa desde la primera, aquella en la que muchos descubríamos con sorpresa como un asesino en serie confeso podía ser protagonista de una serie de televisión sin sentir rechazo.  De repente los roles habituales cambiaban por completo y, qué sorpresa, nos encontrábamos a la audiencia deseando la derrota de los buenos para que se librara el malo.


'Dexter' es otro ejemplo de esas teleseries sin complejos que han revolucionado el panorama televisivo estadounidense. Impensable, hace una década, encontrarse con escenas de violencia explícita, mensajes políticos de calado o desnudos integrales en series de televisión en horario de máxima audiencia. Lo ha conseguido el cable, más concretamente las cadenas que han apostado por estos productos aparentemente pensando en sus minorías, aunque hoy consigan incluso más audiencia que las series de las generalistas. 

La del forense de la policía que, además, es asesino en serie es una de esas que alcanzan el éxito desde una cadena de cable, concretamente desde Showtime. Tras 7 temporadas (esta podría ser la penúltima) el personaje principal se ha convertido en un icono generacional. Y aunque la serie ha sufrido importantes altibajos y ha aplazado hasta lo inaplazable los giros argumentales que todo el mundo estaba esperando (ese es su gran pecado) es una de mis imprescindibles. Y, encima, esta temporada lleva camino de superar a la primera del asesino del camión de hielo, a esa gran temporada que fue la del fiscal Prado, o a la del carismático asesino Trinity. 


Con la única objeción de una hermana demasiado dócil (vaya papelón el de los guionistas para abordar esta situación), todos los demás personajes y las demás piezas se han ido posicionando para crear un gran éxtasis final de temporada y, estoy convencido, procurar una última temporada muy dura para el protagonista de la mano de Laguerta. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El indignado

Me declaro muy indignado. Es un sentimiento que me enerva y me corroe por dentro. Y ya no creo que exista nadie verdaderamente capacitado para solucionar esto, del mismo modo que me cuesta encontrar alternativas a las que sumarme. Quiero movilizarme más de lo que lo hago, pero tengo la certeza de que no va a servir para nada. Me apena, pero así me siento. Menos mal que, más allá de todo lo que me indigna, están esos momenticos con los míos... Ellos son la única cosa en la que tengo cierta esperanza. Ni siquiera en mi capacidad, no creo que sea determinante, ni mucho menos...

Con toda esta mierda rodando por mi cerebro, es normal que lleve semanas escribiendo sobre las mismas cosas en los artículos del periódico La COMARCA. El título de mi columna es 'La chispa', pero creo que debería llamarla 'El indignado'. Aquí va un ejemplo:


DESGARRADOR
La crisis/estafa mostraba su cara más desgarradora con una noticia que convertía en meras tonterías los debates identitarios, las trifulcas parlamentarias o los índices monetarios y financieros. El suicidio de un ciudadano en Granada, agobiado económicamente y a pocas horas de ser despojado de su vivienda, situaba en primera plana, POR FÍN, la situación cada vez más desesperada de muchas personas que ya no pueden hacer frente a los rigores de una crisis cada vez más profunda.


La propagación de una noticia de este tipo, hasta ahora muy desapercibidas en los principales medios de comunicación, provocó que inmediatamente se conocieran otros casos parecidos. Somos testigos, cuando no protagonistas, de historias muy duras, con nombres y apellidos. Y esas imágenes y testimonios de lamentos, de lloros y temores expuestos, nos hacen ser todavía más conscientes de que la crisis es mucho más que números y reuniones al más alto nivel, que está acabando con toda una sociedad y una forma de vivir.

Quiso la casualidad que los otros protagonistas de la historia, los que hacen el papel de malos, fueran también noticia al mismo tiempo. Supimos que, hasta ahora, el 90% de las ayudas públicas contra la crisis habían ido para los bancos que ejecutan sin piedad cientos de desahucios cada mes. Ni el hecho de sobrevivir gracias a los impuestos que pagamos todos los ciudadanos ablanda los corazones de Don Dinero, que acumula en su haber casos vergonzantes, muy alejados de conceptos como la comprensión y la justicia social.

Y la mayoría de nuestros representantes políticos, mientras tanto, siguen sin saber qué es lo que tienen que hacer.  
Foto de Reuters