sábado, 27 de febrero de 2016

Matar al personaje


(ojo, hay spoilers)

La serie diaria de La 1 Acacias 38 era noticia esta semana por un giro argumental controvertido: sus dos personajes principales desaparecían tras un hecho impactante. Los fans se enrabietaban, incrédulos por lo que estaba pasando. Y eso que estaban avisados, porque la política de marketing de TVE y los propios actores dieron pistas de lo que iba a ocurrir. Para mucha gente resulta inconcebible que una historia prescinda de sus personajes principales, pero no es la primera vez que ocurre ni será la última. 


El cartel ha cambiado mucho...


A veces los giros inesperados de guión son inevitables por un simple asunto de contratos, solución obligada por desavenencias o voluntad de cambio de los actores. Ocurrió hace poco en Anatomía de Grey, cuando dieron salida inesperada al hasta entonces imprescindible Doctor Macizo después de ciertos problemas en el plató. Y no era la primera vez que la todopoderosa Shonda Rimes prescindía "a machete" de uno de sus protagonistas por desavenencias. Es toda una experta en el asunto.


El quítate tu para ponerme yo
Claro que, si a los guionistas no les viene nada bien para la trama que un personaje desaparezca, si el recorrido puede seguir siendo muy largo o sobre los hombros de tal protagonista recae buena parte de la emoción del futuro, la solución puede pasar por la sustitución. Así como lo leen, de un día para otro aparece otra cara interpretando al mismo personaje. Y se supone que no pasa nada. Pocas veces se apoyan en una cirugía estética agresiva tras un accidente fatal, por ejemplo. Simplemente ocurre. Y el telespectador, traga. Pasaba continuamente en una de esas series "mega largas" que se emite en EE.UU. y aquí apenas llegan: Santa Bárbara. Aunque el cambio de cuerpo que más recuerdo es el de la tía Vivian de El príncipe de Bel Air. De un día a otro su aspecto cambió completamente sin explicación ninguna.


Las dos Vivian. (Fuente: Curiosidades en la red)


Las desapariciones bruscas de personajes son, otras veces, exclusiva elección de los guionistas. De hecho, las catarsis resultan ser un recurso muy conveniente para revitalizar las tramas e impulsar el interés por el producto. No es algo nuevo, ni de la nueva generación de series. Yo aún no me he podido quitar de la cabeza la impactante muerte de Maggie, una de las protagonistas principales de Falcon Crest. Fue tan tonta e inesperada aquella escena que marcó a muchos para siempre. Y si volvemos a Anatomía de Grey, ¿qué me decís del capítulo en el que descubrimos que O'Malley (en realidad hace tiempo que deambulaba por la trama) era el señor atropellado por un autobús? ¡Aquello si que fue un aldabonazo!


¡Era O'Malley!


Y por último están los creadores que convierten las muertes inesperadas en una seña de identidad de la obra. Lo ha hecho George R.R. Martin en Juego de Tronos. No da pistas e, inevitablemente, provoca sorpresas. Pura catarsis lo suyo.


George R.R. Martin los mata a todos sin dudar.



1 comentario:

a. dijo...

Uff, aquí otro traumatizado por la muerte de Maggie en Falcon Crest. Bueno, y por el accidente y posterior cambio de cuerpo de Fallon en Dinastia. Y por la mutación de Kelly Campbell de Princesa prometida a otra señora que por lo menos se le parecía en Santa Bárbara. Y mejor no hablo de Lori y Andrea en TWD porque madre mía. Es que así no se puede.:P