miércoles, 9 de febrero de 2011

Artículo: Improvisar



¿Qué es la improvisación?. ¿Cómo debe ser considerada?. A lo largo de mi vida, y sobre todo alrededor de mi profesión, el contar con respuestas no preparadas de antemano, saber reaccionar ante cualquier tipo de imprevisto o el no tener la necesidad de tenerlo todo atado para iniciar o rematar un proyecto ha sido considerado como una virtud. De hecho, el saber resolver un compromiso sin echar mano de nada más que del instinto y de las propias facultades es valorado de forma positiva en muchas ocasiones.

Es más, tengo la sensación que incluso en nuestro modelo de educación se nos ha preparado para encontrarnos con esos imprevistos e, incluso, se nos ha condicionado en la creencia de que nunca se puede tener todo atado. Demostrar, pues, que uno es capaz de responder a esos problemas inesperados que inevitablemente aparecerán, tomando riesgos si es necesario, se recompensa.

En cambio, en otras culturas la improvisación no es más que la consecuencia del fracaso. Si ha llegado el momento de improvisar, es que existe el culpable de una mala gestión. Un buen trabajo es el que todo está absolutamente controlado y no hay resquicio alguno para los imprevistos.

Esta visión afecta directamente a la forma de actuar. Tomar riesgos o hacer cualquier cosa con la única base de la fe en las propias capacidades, no se contempla. La valentía se convierte en temeridad. Y el temerario es visto como incapaz.

Vosotros, los que leéis esto, ¿en qué lado estáis?.

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