miércoles, 22 de abril de 2009

Artículo: Orgullo de lejos

De cara a la festividad de San Jorge, el Gobierno de Aragón ha encargado una campaña de publicidad con la que busca la reafirmación de la identidad aragonesa. Cada uno de los anuncios, vallas y pósters promocionales deben, según la propias palabras de los promotores, “trasladar sentimientos, que la gente esté orgullosa de sentirse aragonesa”.


Yo no se si, para tales planes, ha sido bueno elegir las caras de famosos que han tenido que salir de Aragón para ganarse la vida. No tengo claro si es lo mejor que la campaña publicitaria que pregona que los de Aragón podemos hacerlo todo, la haya hecho una empresa catalana. Pero lo que cada día tengo más seguro es que de poco me sirve la reafirmación de la identidad si ésta no me genera el mayor número posible de derechos.

Porque, no nos engañemos, yo quiero ser aragonés si puedo desarrollar aquí los proyectos que anhelo. Yo quiero reafirmarme por tener las mismas ventajas que tienen los que comparten otra identidad. Soy aragonés de sentimiento pero, políticamente, espero sacarle algún rendimiento.
De poco me vale ser aragonés si para ser actriz en una serie me tengo que ir a Madrid, como Itziar, la Manolita de ‘Amar en tiempos revueltos’. O si para jugar en un equipo de fútbol competitivo me tengo que ir a Villareal, como Cani. O si sólo en Madrid se editan revistas que me ofrecen el trabajo que yo quiero, como le pudo pasar a Javier Sierra. Ellos son las caras del orgullo de Aragón, pero ninguno está aquí para ejercer ese sentimiento.



Eso sí, el logotipo del dragón me parece acertadísimo.

No hay comentarios: