domingo, 16 de diciembre de 2012

Mi placer culpable: ¡¡hazte un gagnam!!


Me imagino las caras de decepción de mis amigos modernos cuando vean esta entrada, pero yo no puedo evitarlo. Sé que es plegarse a los dictados de la mercadotecnia y que la calidad y el buen gusto poco o nada tiene que ver con esto, pero no puedo evitarlo. Desde mi más tierna infancia he caído rendido a los éxitos musicales que suenan por todas partes, siguiendo sin dilación los cantos de sirena de las grandes cadenas musicales... Quizá sea porque, aunque me duela decirlo, no soy mucho de escuchar y descubrir música, pese a los esfuerzos de alguna amiga que sabe mucho de esto...

Pero si, además, al producto musical le añaden una coreografía, o una forma de implicar a toda una sala en un movimiento conjunto, es que me tienen ganao. Debe ser herencia de mi amor por los musicales, por esas escenas en las que alguien se pone a cantar en un lugar cualquiera y, de repente, todo el que le rodea, amigo o extraño, lo hace también al ritmo de la misma música y los mismos pasos. Ayyyysss... si es que me emociono con solo pensar que un día podía pasarme a mi en el supermercado de abajo...

Es por todo esto que mi placer culpable de ahora mismo es... ¡bailar el gagnam style!. Lo sé... Podéis dejar de hablarme un rato.



Por favor, compañeros de juergas futuras, ¡vamos a ir aprendiéndonos el paso!. ¡Seguro que lo pasamos bien!.

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